
Cuando hablamos de manifestaciones sociales ocurridas en 1968, a mucha gente le vendrá a la mente el “Mayo francés”. Sin embargo, hoy no pienso abordar ese tema, sino realizar una mención a un acontecimiento que ocurrió del otro lado de la cortina de hierro, y que por alguna razón, obtuvo menor publicidad que lo ocurrido en Francia.
Habían pasado más de 10 años desde la última vez que una de las naciones “satélites” de la URSS había intentado liberarse del yugo soviético, y embarcarse en los caminos de su propia soberanía. Hungría había pagado caro su “osadía”, y por más de una década ninguna nación de Europa del Este se atrevió a manifestarse contra la todopoderosa URSS. Sin embargo, una combinación de escaso crecimiento económico, sumado a la ausencia de libertades solo podía tener un resultado. En enero de 1968 los checos intentaron llevar adelante una serie de medidas tendientes a crear un socialismo más democrático, la “Primavera de Praga” había comenzado.
Por ese entonces Alexander Dubcek, un comunista reformador, había tomado las riendas del Partido Comunista de Chescolovaquia. Sinceramente preocupado por las penurias de su pueblo, Dubcek propuso llevar adelante una serie de reformas tendientes a crear un “socialismo con rostro humano”. Las medidas incluían crear una economía mixta, debilitar las políticas represivas, permitir en cierto grado la libertad de expresión, terminar con el sistema de partido único y federalizar el país, otorgándole al pueblo eslavo la posibilidad de crear un estado autónomo.
Por supuesto que Moscú no vio con buenos ojos esta situación, y a pesar de que Dubcek siempre afirmó que nunca renunciaría a los preceptos generales del comunismo, decidió invadir militarmente el país y acabar con la revolución “burguesa”. En la noche del 20 de agosto de 1968 tropas del Pacto de Varsovia invadieron el país. Dubcek pidió encarecidamente al pueblo checo que no se resistiera, y este reaccionó adoptando una oposición no violenta. De todas formas centenares de checos fueron asesinados y varios cientos heridos.
Aplastada la revuelta popular, Dubcek fue detenido y destituido. Su sucesor, Gustav Husák, se encargó de eliminar todas las reformas que el régimen anterior había efectuado, y se realizó una purga generalizada buscando eliminar los elementos “reaccionarios” del sistema.
La represión de la “Primavera de Praga” se recuerda como uno de los actos más imperialistas que la URSS llevó a cabo en su historia. Como había ocurrido otras veces en el pasado, la gran potencia comunista no dejaría jamás que uno de sus “satélites” intentara recuperar su soberanía, o intentara la puesta en práctica de un socialismo que se apartara de la versión soviética.

